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Los humanos a menudo somos víctimas de un altivo complejo de superioridad y terminamos subestimando las capacidades y la imaginación de nuestros coinquilinos en el planeta. Los animales conocen la diversión y la empatía. El cerdo, por ejemplo, es capaz de aprender algunos pasos de baile, por puro entretenimiento. Pollos, gallinas y gallos entrelazan sólidas amistades, hasta el punto de que cuando uno de ellos muere, sus compañeros velan su cuerpo durante un tiempo. Sin embargo, es en los rituales de apareamiento donde el reino animal nos reserva las sorpresas más increíbles, luciendo gran apertura mental y creatividad. Y esto sin tener que esperar el día de San Valentín.

Los rituales de apareamiento de los animales son innumerables, algunos curiosos, otros hasta repulsivos desde el punto de vista humano, y otros, una posible fuente de inspiración para los más atrevidos.

Bonobo

Los bonobos han llevado la resolución de conflictos a otro nivel | Getty | Mint Images - Frans Lanting
Los bonobos han llevado la resolución de conflictos a otro nivel | Getty | Mint Images – Frans Lanting

A los bonobos no les hacen falta ni San Valentín ni el fin de semana. Estos monos tienen relaciones sexuales para evitar conflictos, para ganarse el favor de los demás, para consolar, para hacer la paz después de una pelea, para relajarse después de una hazaña agotadora. En fin, siempre. Contrariamente a la mayoría de las otras especies tienen relaciones en todas las posiciones posibles. A los envidiosos habrá que decir que la duración media de un coito de un bonobo es de sólo 13 segundos.

Loro de la frente blanca

Los loros de frente blanca y su curioso rito de apareamiento | Ger Bosma
Los loros de frente blanca y su curioso rito de apareamiento | Ger Bosma

Cuando estas aves se preparan para aparearse, se acurrucan y se besan. Sin embargo, entre el momento de los besos y el del apareamiento, los loros crean ambiente vomitándose encima el uno al otro. Nada que no entienda una pareja cualquiera de quinceañeros tras una velada en el Ovella Negra de Barcelona.

Piquero de patas azules

Las características evidentes de esta extraña ave de las Galápagos son la expresión un tanto aturdida y los pies de un color azul fluorescente. El pájaro va muy orgulloso de estas botas tan ye-ye, tanto que las exhibe en una danza de cortejo digna de las mejores películas de Tarantino.

Pez pescador

Los demonios marinos o peces pescadores se sacrifican por el bien de su especie | Wikipedia
Los demonios marinos o peces pescadores se sacrifican por el bien de su especie | Wikipedia

El macho del pez pescador es más pequeño y menos hábil en la caza que las hembras, así que para perpetuar la especie, cuando encuentra una hembra la muerde. En este proceso libera una enzima que permite que los dos cuerpos se fundan. Entonces, el macho se desintegra lentamente hasta que de él sólo quedan los testículos. Estos seguirán produciendo los espermatozoides para cuando a la hembra se le antoje usarlos.

Hipopótamo

Los hipopótamos tienen una forma un tanto escatológica de cortejar a su pareja | Lanz von Horsten
Los hipopótamos tienen una forma un tanto escatológica de cortejar a su pareja | Lanz von Horsten

El hipopótamo nunca fue famoso por su higiene personal y se demuestra coherente también en la hora del amor. Cuando llega el momento, el macho se sube encima de una enorme pila de estiércol y empieza a arrojarlo hacia todas direcciones con su cola, hasta llegar a golpear a la deseada, la cual se queda encandilada por semejante detalle.

Delfín

Los delfines y su armónica danza | Getty | Nicolas Daumas / EyeEm
Los delfines y su armónica danza | Getty | Nicolas Daumas / EyeEm

Los delfines machos se unen para formar un grupo e ir en busca de una hembra. Una vez encontrada la aíslan de sus compañeras y empiezan a girar a su alrededor en una especie de secuencia de espectáculos circenses. Giran, dan saltos y cumplen acrobacias, incluso durante unos días, dependiendo de lo difícil que sea la hembra. Finalmente, ella elegirá al miembro más hermoso de la cuadrilla, dejando a los demás sólo los recuerdos.

Moscas de la fruta

La mosca de la fruta se da al alcohol tras un fracaso amoroso | Herman Eisenbeiss
La mosca de la fruta se da al alcohol tras un fracaso amoroso | Herman Eisenbeiss

Cuando las hembras rechazan los cortejos de los machos de las moscas de la fruta, estos tienden a ahogar su frustración en el alcohol. Los investigadores de la Universidad de California han identificado en su cerebro una molécula (neuropéptido F) que actúa de la siguiente forma: cuando su producción es activa, las moscas machos vírgenes se comportan como si estuvieran satisfechas sexualmente y reducen drásticamente el consumo de alcohol. Sin embargo, cuando el nivel de la molécula baja, incluso las moscas que ya se habían apareado actúan como si hubieran sido rechazadas: empinando el codo.

Puercoespín

Los puercoespines usan su orina en el momento del cortejo | Mark Newman
Los puercoespines usan su orina en el momento del cortejo | Mark Newman

Los puercoespines, cuando la cosa se calienta, levantan sus patas traseras, colocándose uno en frente del otro, y el macho lanza su orina contra la hembra, que tiene dos opciones: enfadarse y morder a su compañero, o aceptar la sutil propuesta.

Langosta

Una langosta roja | Jamie Grill
Una langosta roja | Jamie Grill

Las langostas, como es sabido, son animales elegantes, y se desnudan para el sexo. Antes del apareamiento salen literalmente de su caparazón, van a lo que van y luego vuelven a meterse en su exoesqueleto. Lástima que al no tener sistema nervioso central no sientan placer durante el acto.

Aves del paraíso

Al ver su colorido plumaje y sus bailes durante el apareamiento, no es difícil entender el por qué del nombre de estas aves.

La hembra, puesta en la rama, observa, mientras el hermoso pájaro negro del paraíso comienza a cortejarla mediante un baile espectacular.

Cebus

Los cebús usan su orina en el momento del cortejo | Getty images
Los cebús usan su orina en el momento del cortejo | Getty images

Los machos cebus, un pequeño mono de alrededor de medio metro, se orinan en las manos y luego se aplican el líquido sobre la piel de todo el cuerpo, como si se tratara de un aftershave irresistible. Al parecer, las hembras de la especie se vuelven locas por este aroma afrodisíaco.

Tenia

La tenia y su curiosa forma de reproducirse | Getty | Science Picture Co
La tenia y su curiosa forma de reproducirse | Getty | Science Picture Co

Estos terribles parásitos son hermafroditas, por lo que cuando dos machos se encuentran, pelean y se lían a golpes de pene en un verdadero duelo. Quién salga ileso del combate seguirá siendo un macho, el otro tendrá que convertirse en hembra, lista para la reproducción.

Pulpo

Los pulpos sacrifican parte de su cuerpo en el momento del cortejo y del apareamiento | Wolfgang Poelzer
Los pulpos sacrifican parte de su cuerpo en el momento del cortejo y del apareamiento | Wolfgang Poelzer

El pulpo tiene que acercarse a las relaciones sexuales con una cierta dosis de ansiedad, de hecho, el macho se desprende del pene durante el coito. Afortunadamente le vuelve a salir justo a tiempo para las actuaciones posteriores.

Jirafa

Dos jirafas en actitud cariñosa | Getty
Dos jirafas en actitud cariñosa | Getty

Cuando una jirafa macho está lista para aparearse, empieza a golpear la cabeza contra la parte posterior de la hembra, hasta que esta termina teniendo necesidad de orinar.

A continuación, el macho prueba la orina de la hembra para averiguar si se trata de su alma gemela.

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